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¿Se nace delincuente? Una nota psicosocial. Primera parte

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Este interesante tema ha sido objeto de análisis en varios estudios a través del tiempo; abordan aspectos como la personalidad, la psique, la posición económica, el medio social que rodea al sujeto, la relación existente con los factores biológicos y físicos de los asesinos, entre otras. Pero en esta nota trataremos de dar una explicación digerible de varios estudios que se han realizado y proponer una reflexión a manera de conclusión que nos dé luz sobre la interrogante de si las personas nacen con estas características o las adquieren en el curso de su vida.

Existen muchos tipos de actos criminales según la manera de cómo se estructura el deseo y la psique de cada sujeto; el acto criminal tiene una relación más fuerte con los principios de placer y la obsesión de la repetición más que con los rasgos de la persona y las teorías que se han construido se ha querido encontrar la semejanza que pueden tener los delitos con las personas responsables de estos hechos y para ello se han generado clasificaciones y se ha puesto énfasis en las personas que tienen un coeficiente intelectual alto y con tendencia a cometer delitos relacionados con estafas; por su parte, las personas violentas son proclives a cometer delitos de sangre; en otra clasificación se encontró que hay personas que actúan solos o en grupo como en el caso de las violaciones tumultuarias o el de las llamadas organizaciones delictivas, entre otros.

Para muchos autores este fenómeno es el resultado de una manera de manifestar los problemas que están presentes en la sociedad y que se relacionan con el ámbito económico de las personas, las escasas oportunidades, la falta de valores tanto en estos sujetos como en algunas comunidades.

Sin embargo, la teoría más conocida y la que dio vida a la criminología es “La teoría del criminal nato” de Cesare Lombroso, fue la primer persona que nos habló de la importancia de rasgos del cuerpo para construir una teoría basándose en las características físicas y biológicas como la forma del cráneo, rasgos físicos y ciertas particularidades fisonómicas (aspectos particulares del rostro) o algunas deformidades que se encontraron en común de las personas que habían cometido algún delito, esto independientemente de los motivos que los lleven a delinquir como los factores sociales, psicológicos, económicos, etc. Esta teoría les da más peso a las características físicas del delincuente y que por lo mismo, se considera que estos sujetos están destinados a vivir en la delincuencia partiendo de la base de que no evolucionaron.

Los rasgos genéticos en común como una gran proyección en la mandíbula hacia adelante, los pómulos altos, la nariz respingona, aplanada o en forma de halcón, orejas en forma de mango, barbillas grandes, labios carnosos, mirada furtiva (sospechosa), barba rala (poco poblado), calvicie, sin sensibilidad al dolor, brazos largos, asimetrías craneales, entre otras tantas. Son el resultado de tendencias innatas de origen genético y que se pueden observar e identificar a primera instancia en las personas que se dedican a delinquir.

En otros momentos los estudios se enfocaron más en los factores externos que desencadenan acciones criminales como los aspectos del clima, el tipo de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la posición económica y la religión. Son algunas posibles razones para entender las motivaciones del sujeto que comete crímenes.

Conforme el tiempo transcurre los estudios van avanzando y nos presentan circunstancias que nos llevan a resultados más precisos y ofrecen una nueva visión. Evidentemente las nuevas escuelas de la criminología comenzaron a tomar en cuenta otros factores que inciden en la criminalidad, en la que toman la delantera los de carácter sociales. Esto tuvo como consecuencia que algunos autores se manifestaran en contra de que la fealdad fuera motivo para identificar y señalar a un posible criminal, sin embargo, no todas las teorías desprecian los factores biológicos; aún se toman en cuenta, pero de manera complementaria y no le conceden todo el peso para identificar y explicar el comportamiento criminal.

Como lo hizo Ernst Kretschmer en su teoría sobre la relación de tres métodos que valora la cantidad de estructura corporal y su relación con la criminalidad; estos métodos son: pícnico, son personas de gran desarrollo en las separaciones a los órganos internos, abdomen hinchado, cabeza redonda y ancha, extremidades cortas y tendencia a la obesidad y su relación con la criminalidad es considerada baja y rara vez se convierten en delincuentes habituales. El atlético se caracteriza por ser personas de gran desarrollo del esqueleto y musculatura, tórax y cabeza grande y su vocación criminal se relaciona con personas estafadoras y ladrones; suelen ser violentos y tienen el registro más alto de delincuencia. Por último, están los leptosómatico que se refiere a personas con cuerpo alargado y delgado, cabeza pequeña, nariz puntiaguda y son de complicado tratamiento por lo que tienden a la reincidencia.

Estudios más actuales han complementado las teorías de los autores que se basaron en los rasgos biológicos y que han hallado problemas de conectividad en los cerebros de los criminales en los que se identifica una falta de actividad en la corteza orbital (parte del cerebro que se encuentra sobre los ojos) este es el sistema límbico cortical y es el encargado de regular las emociones (contiene áreas de empatía, entendimiento, preocupación y conciencia), de hecho, se le conoce como el cerebro emocional y es el que se encuentra “apagado” por así decirlo.

Y si observamos con detenimiento, esto tiene coincidencia con actos tan violentos que pueden llegar a extremos como asesinatos múltiples personas y seguir con su vida y actuar como si nada hubiera pasado; no existen en ellos cargo de conciencia y carecen de compasión. Demuestran que sus emociones no están activadas, actúan como una persona normal como si nada hubiera ocurrido.

La preocupación e interés en este tema ha sido profunda e intentan descubrir qué es lo que mueve a estos sujetos. Se han realizado experimentos que intentan reprogramar el cerebro de los criminales y progresar en la mayor parte de esos problemas de conectividad a través de impulsos eléctricos para estimularlos y así lograr la comunicación con esas dos partes del cerebro que no logran comunicarse entre sí. El propósito es lograr que registren más acción.

¿Qué pasaría si fuera posible que desde que nacemos nos tomaran una tomografía cerebral y se observara que tenemos el tipo de cerebro con mente criminal? ¿nos apartarían de la sociedad o buscarías una manera distinta de criarnos? ¿Cuál sería la solución a esta situación?

Para la tranquilidad de las personas que están leyendo este articulo les digo que se ha llegado a concluir en los últimos estudios del neurocientifico James Fallon, que el 30% está en la biología y la genética, el otro 70% está en la crianza y su carencia.

Entonces se entendería que cuando nosotros recibimos una educación lejos de la violencia, se nos inculcan los valores que debemos ejercer en nosotros mismos y en nuestra interacción social; cuando nos enseñan los límites y nos hacen ver lo que está permitido en el mundo, sin importar si es hijo único, el mayor, el más pequeño, adoptado o como gustes llamarlo, con el simple hecho de tener estos elementos pensaríamos que no hay complicación alguna para poder ser un ciudadano correcto, pero hay dos posturas que debemos tomar en cuenta y es el libre albedrío y la determinación.

Existe una distinción entre deterministas blandos y deterministas duros; ambos afirman que la conducta humana está determinada pero el determinismo duro niega la existencia del libre albedrio, William James (1911).

Existe el libre albedrío que es la facultad de elegir entre distintas opciones que se presentan y en este término va de la mano con la responsabilidad moral, ética, autocontrol y consciencia y no hay necesidad de que esté determinado por otros factores como lo es el destino, Dios, eventos pasados, sociedad, cultura, entre otros. Para muchas personas el sentido común nos dice que tenemos libre albedrio y que somos responsables de nuestras acciones, las personas a favor de esta teoría se oponen a creer que las personas en la adultez seamos prisioneros de la infancia que tuvimos y que ahora nos dirijamos por vínculos a consecuencia de nuestra niñez.

Por otro lado tenemos el determinismo, donde según esta teoría nadie sería responsable de su conducta, en consecuencia de esto, nadie podría ejercer juicios morales y las relaciones estarían determinadas inconscientemente ya que tu vida mental es un producto físico como cualquier otro evento que es el resultado de alguna causa de manera inevitable. Freud, (1928).

“En una acepción general, el determinismo sostiene que todo lo que ha habido, hay y habrá, y todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá, está de antemano fijado, condicionado y establecido”. Ferrater, (1988). El determinismo es una consecuencia afirmativa donde hay un vínculo drástico de todas las manifestaciones por lo que en ninguna teoría puede confirmarse la existencia de la libertad.

De esta manera seria innegable que la forma de ser que cada uno de nosotros tenemos es el resultado de tu herencia genética y experiencia temprana de vida así que no podemos hacernos responsables de ninguna manera, pero en las etapas que siguen se puede esperar a obtener responsabilidad moral por la manera en la que se intenta cambiar la forma en que ya somos y en cualquier caso de tener un cambio extra que puedas lograr después de haber intentado hacer alguna alteración, estos estarán determinados a su vez por tu experiencia previa.

Lo que sí es una realidad es que hoy en día son muchísimos factores que hay que tomar en cuenta para saber qué es lo que impulsa a los criminales a cometer tales actos, ya no es suficiente con hablar de rasgos físicos, pensamiento, psicopatologías (trastornos psicológicos o mentales), el ambiente de violencia que está presente en el crecimiento de estos sujetos, si tuvo o no oportunidades de una educación, nivel escolar, etc.

Considero que ahora podemos observar el rasgo cultural, como lo existe en casi toda Latinoamérica en su relación con el narcotráfico.

Así que, ¿Estamos determinados por la genética o el ambiente?

 

Liliana Baltazar Samayoa Pimentel

Psicóloga y abogada.

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