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Una opinión sobre el juicio de amparo

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Roberto Alvídrez

El juicio de amparo representa uno de los elementos fundamentales dentro de la historia de nuestro país. Con raíces ancestrales, se consolidó durante el siglo XIX.

En la actualidad, ha adquirido una complejidad y tecnicismos que, posiblemente, no fueron previstos por sus precursores. En los inicios de la Revolución Mexicana, el ideal era simplificar el juicio de amparo, agilizando los procedimientos, tal como lo propuso el Partido Liberal Mexicano el primero de julio de 1906.

La Constitución de 1917 organizó el poder judicial y el juicio de amparo de manera que reflejara las contradicciones críticas de la época. Por un lado, se quería extender su aplicación debido a su eficiencia histórica en la defensa de los derechos humanos. Por otro lado, se necesitaba evitar sobrecargar los órganos judiciales federales con casos administrativos, civiles y criminales.

Por estas razones históricas, políticas y sociales, se aceptó la aplicación del juicio de amparo.

A veces, comprender el juicio de amparo puede resultar difícil debido a su naturaleza estrictamente técnica. Como resultado, muchos de estos juicios son resueltos en contra del quejoso, ya sea por su incompetencia o por la de su representante legal.

En ocasiones, ocurre lo contrario: el quejoso debería perder, pero es la autoridad responsable la que comete errores y no defiende adecuadamente el acto impugnado, lo que lleva al resultado de conceder el amparo contra dicho acto.

No es sorprendente que, en algunas ocasiones, se otorguen amparos que no pueden ejecutarse en la práctica debido a una deficiente defensa por parte de la autoridad responsable. Además, en cuanto al juzgador, es importante señalar que debido a la discutibilidad de los criterios a sostener, puede cometer errores en sus resoluciones.

El Juicio de Amparo es el protector del derecho y la Constitución. Su propósito principal es hacer cumplir los mandatos constitucionales en beneficio de los gobernados.

En cuanto a la fundamentación filosófica y la razón de ser del juicio de amparo, surge la pregunta: ¿Por qué surge el juicio de amparo? ¿Qué justificación tiene su existencia? Todo individuo, por el simple hecho de serlo, aspira a la felicidad y establece metas para alcanzarla. La consecución de esa meta varía dependiendo de la elección y la vocación de cada uno. El impulso común es la búsqueda consciente o inconsciente de la felicidad, ya que solo un ser anormal actuaría sin ningún propósito.

 

Roberto Alvídrez Rodríguez.

Director General de Alvídrez Rodríguez & Asociados, Despacho de abogados. Cd. Chihuahua, Chihuahua, México.

Twitter: @horiza100