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La policía de la moral en Irán.

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Por Liliana Baltazar Samayoa Pimentel

A memoria de Masha Amini

 

El pasado 14 de septiembre del 2022, en una provincia kurda en el oeste de Irán viajaba Mahsa Amini, una joven que tenía 22 años de edad, junto a su familia rumbo a Teherán, cuando, de repente, fue detenida por la agencia de seguridad moral del régimen.

Los policías alegaron que esta detención era debido a que llevaba mal puesto el hiyab [velo que cubre la cabeza y el pecho de las mujeres, de uso obligatorio ante personas ajenas a su familia] y que, aunado a eso, vestía unos pantalones demasiado ajustados. Los policías la golpearon contra el vehículo policial y después se la llevaron para incorporarla a “clases de reeducación islámica”; argumentaron que era un trámite obligatorio para aquellas personas que, evidentemente según el estado, se “desvían” demasiado de las normas morales establecidas, cabe destacar que estas primeras patrullas iniciaron sus operaciones en 2006.

Dos días después del incidente, Mahsa falleció en un hospital por las agresiones causadas por los agentes de la seguridad moral. Como era de esperarse, las autoridades se justificaron que la joven tenía enfermedades previas, como epilepsia, diabetes y un tumor en la cabeza del que fue operada en su niñez.

Cosa que los padres han desmentido y persisten en afirmar que su hija estaba sana y fue cruelmente asesinada a golpes por el régimen iraní. Ante esta lamentable situación, la población no ha dudado en salir a las calles a alzar la voz sin importar los estratos sociales, todos se están manifestando por la discriminación contra las mujeres, por el uso obligatorio del hiyab y la falta de derechos sociales hacia ellas.

Su crimen fue no llevar la vestimenta que el régimen autoriza, un descuido que la llevó a ser golpeada brutalmente ocasionándole la muerte cuando por casualidad se encontró con “la policía de la moral” y llamar su atención. En teoría, estos agentes de seguridad son los encargados de vigilar a su población de manera encubierta, custodiando que determinados códigos de vestimenta y de conducta se hagan cumplir, pero este régimen policial tiene la mirada puesta, casi en exclusiva, en las mujeres. Y cabe mencionar que, en el papel, estas autoridades se supone que tiene como función amonestar más no arrestar.

Y es que la norma fue adoptada cuatro años después de la Revolución Islámica de 1979 que derrocó a la monarquía del Sah [monarca] que ordena que tanto las mujeres iraníes como las extranjeras, independientemente de su religión, tienen el deber de cubrirse la cabeza con un velo, el rostro descubierto y llevar ropa holgada en público.

Expliquemos un poco lo que las mujeres de Irán han sufrido ciertos cambios a través de los últimos años y entender un poco el contexto de los avances y retrocesos que han tenido en cuanto a sus derechos, como la creación de la policía de la moral [Gasht-e Ershad]  (patrullas de orientación) creadas en el año 2021 por el Consejo Supremo de la Revolución Cultural, ahora dirigido por el presidente ultraconservador Ebrahim Raisi.

Durante el mandato del presidente Hasan Rohani [2013-2021] en el poder como presidente de Irán, su mandato se caracterizó por moderado pues era frecuente que las mujeres vistieran pantalones de mezclilla, velos coloridos y maquillaje en el rostro.

Así fue hasta que llego su sucesor, el ultraconservador Ebrahim Raisi, quien movilizó todas las instituciones para reforzar la ley sobre el velo, afirmando que los enemigos del país intentan debilitar los valores culturales y religiosos de la sociedad iraní. Alrededor de los años el papel de esta policía ha tenido cambios, pero siempre generó divisiones en la clase política. Fue una regresión para las mujeres al someterse a un estricto código de vestimenta y exponerse a ser detenidas por la temida unidad policial.

En ciertas ocasiones se requiere un “suceso impactante” que movilice las conciencias de todos en alzar la voz para que la sociedad se hagan escuchar. Esto es lo que se tuvo que vivir para el inicio de movilizaciones contra estos abusos que son parte de lo cotidiano en Irán. La muerte de una joven avivó a todo el pueblo para exigir justicia y comenzar a generar cambios y pedir se reestablezcan los derechos humanos y civiles. El régimen que lleva el país de Irán no es acorde a lo que se vive al día de hoy en pleno siglo XXI, el pueblo exige la abolición de un régimen religioso teocrático.

A raíz de esta situación pareciera que comenzó un levantamiento popular feminista en conjunto con manifestantes que exigen el fin de la violencia y la discriminación contra las mujeres.

Irán no es un país democrático, sino un estado dirigido por teólogos islamistas. La política de persecución y detención forzada persiste y existen castigos contra las minorías étnicas y el ministerio de inteligencia y seguridad nacional de Irán tiene la autoridad para vigilar toda actividad e ideología de sus ciudadanos.

A tanto ha llegado esta situación que han sido bombardeados los campamentos de militantes kurdos por protestar contra la muerte de Mahsa Amini y se ha comenzado a restringir el acceso a internet.

Desde aquel día de septiembre que iniciaron las manifestaciones ciudadanas, se han vivido días de presión para las autoridades, al grado de que el fiscal general de Irán declaró en días recientes la disolución de la policía religiosa implicada en la muerte de Mahsa.

A casi tres meses de continuas protestas, “la policía de la moral” era la encargada de hacer cumplir los valores tradicionales islámicos de esa sociedad musulmán. El fiscal general Mohammad Jafar Montazeri declaró que estos agentes no tienen nada que ver con el poder judicial y que la mejor manera de hacer frente a estas protestas es poner más atención a las necesidades del pueblo.

¿Será este el principio de un avance en la abolición de estas normas represivas?

El simple hecho de comenzar a poner en duda a el fiscal Montazeri ante las presiones de las protestas a las autoridades y obligar al parlamento y al poder judicial para que examinen la obligatoriedad del uso del velo, es un pequeño avance que se ha logrado a costa de la vida de Mahsa Amini y la dignidad de muchas mujeres de esa comunidad, que ha provocado que la sociedad se exprese a pesar de que aún no se habla de una modificación a la ley. Mientras tanto las mujeres iraníes han ganado terreno para un posible reconocimiento de sus derechos humanos.

De hecho, no solo con el inicio del movimiento de protestas, cada vez son más las mujeres que salen a la calle sin el velo; el principal partido reformador de Irán insistió el pasado 24 de septiembre en anular la obligatoriedad del uso del velo. Esperamos que la muerte de Mahsa Amini no sea en vano.

Liliana Baltazar Samayoa Pimentel.

Psicóloga y abogada.

Twitter: @BalsapiL
Facebook: LiLi Balsapi
Instagram: LILIBALSAPI

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