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Control social en la prevención de la criminalidad

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Dentro de la amplia gama de relaciones de la criminología con otras áreas o disciplinas, una parte importante le corresponde, desde luego, al derecho penal, así como a la política criminal, la victimología, la sociología criminal, entre otras.

En esta ocasión, hablaremos sobre las formas o estrategias mediante las que tanto el Estado como la sociedad buscan prevenir, reprimir o inhibir la criminalidad.

El aparato gubernamental crea una serie de estructuras de control (preventivo y punitivo) para intentar mantener el orden dentro de la sociedad. Estas se expresan a través de diversos cuerpos normativos que prevén penas o medidas de seguridad. Su eficacia depende en gran medida de cómo se enfoquen, canalicen y se les brinde seguimiento. En este caso, nos referimos a las formas de control social formales, es decir, aquellas que están debidamente institucionalizadas.

Por otra parte, tenemos las llamadas formas de control social informales, que surgen y se desarrollan en la familia, la escuela, la religión y los medios de comunicación. En la actualidad, incluso las redes sociales juegan un papel importante en este aspecto.

A lo largo del ciclo de vida, los seres humanos, al pertenecer a una sociedad y a un medio determinado, nos vemos influenciados e incluso condicionados en nuestras actitudes y comportamientos. Es por ello, que las normas a veces casi imperceptiblemente, dictadas por las citadas autoridades sociales, también desempeñan un rol trascendental en la incidencia delictiva.

La familia, la escuela y la religión suelen ser los medios de control social informal de mayor importancia, puesto que en la mayoría de los casos son los pilares y ejes rectores en la formación y educación de las personas.

Mención aparte merece el rol del uso de las redes sociales en la actualidad, especialmente en su efecto intimidatorio. En tiempos recientes, nuestra sociedad se ha encontrado en un proceso de reeducación, lo que nos permite cuestionar diversas acciones del pasado que antes se habían aceptado, practicado y normalizado. Algunas de estas conductas hoy en día pueden encuadrarse en comportamientos violentos o vejatorios, los cuales diversos sectores sociales no están dispuestos a permitir que se sigan reproduciendo.

Es necesario reconocer que la evolución social también permite un avance en las formas y medios de contención de la criminalidad, y es preciso aprovecharlos en aras de la conformación de un mejor y más sano ambiente social.

Agradezco el tiempo que dedicaste a leer estas líneas y te invito a leer mi siguiente colaboración.

Imelda Nathaly González Guevara

Maestra en Derecho, Profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Twitter: @Nathaly51695067
Facebook: Natha González
Instagram: Nath.Cat13

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