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Olvidamos pronto y las detenciones ilegales continúan

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Haciendo un recuento de los casos que se dan a conocer a través de la gran labor periodística que realizan día a día nuestras y nuestros expertos en la materia, existe un común denominador en las detenciones de aquellos hechos que se vuelven virales gracias a la comunidad que cumple con su papel -no otorgado, pero si aceptado- de observador social.

Detenciones prontas en condiciones inquietantes donde casualmente a aquellas personas señaladas -principalmente- por estos observadores sociales, se les encuentra en posesión de algún arma de fuego o narcóticos, en ocasiones esta mezcla resulta más efectiva para cuadrar bien la detención, logrando una vinculación a proceso y en muchos de los casos, aparejada de una prisión preventiva oficiosa o justificada, pero el resultado es el mismo.

Dicen que la práctica constante de una conducta lleva a su perfección y me parece que -lamentablemente- esta forma de operar de nuestras autoridades ha llegado a un proceso mecánico que augura su éxito en las audiencias iniciales. Estoy seguro que más de una o un litigante ha escuchado en la formulación de imputación el famoso guion de los policías aprehensores: “se encontraban circulando en su vehículo, por lo cual, al observar el mismo nos percatamos que dentro del mismo llevaba consigo diversos envoltorios negros, de cual, el conductor tomó uno de ellos y lo olio percibiendo a la distancia que dentro del envoltorio se encontraba una sustancia de color verde, por lo cual, procedimos a marcarle el alto para llevar a cabo una revisión, percatándonos que en ese momento, al bajarse del vehículo el conductor, llevaba consigo dichos envoltorios, mismos que al momento de cuestionarle y revisarlos pudimos percatarnos que se trataba de una sustancia tipo hierva de color verde y un olor característico que comúnmente puede coincidir con marihuana”.

Si de algo se debiese premiar a algunas y algunos ministerio públicos, debiese ser de excelentes guionistas pues a través de sus narrativas en que ayudan a llenar el informe policial homologado, cuadran la puesta a disposición para lograr una legal detención, vinculación a proceso y medida cautelar, total, lo que importan son los número, no el esclarecimiento de los hechos.

Por ello, llama la atención que recientes detenciones que se han vuelto virales se llevan a cabo gracias a que los presuntos autores de los mismos –casualmente- llevan consigo armas de fuego o sustancias nocivas, detenciones que sirven para llevarlos detenidos, aprovechando ese tiempo para el momento en que sea puesto en libertad le sea ejecutada una orden de aprehensión -que previamente se le cocinó- y listo, la operación es exitosa.

¿No debiese preocuparnos este tipo de actuaciones? ¿de dónde sacan tantas armas y droga los elementos aprehensores para sembrarlas en las detenciones? ¿qué seguridad nos otorga como ciudadanas y ciudadanos de que no seamos víctimas de este tipo de actuaciones? ¿qué hacer en este tipo de circunstancias? Y es que -posiblemente- para el gremio de penalistas, no es novedoso esto que escribo, pero seguro, para las personas que no tienen contacto alguno con esta rama del derecho, es algo -espero- alarmante.

Para claro ejemplo encontramos el asunto de Black Wall Street Capital, en el cual, se aprecia perfecto -afortunadamente- por el circuito cerrado de sus oficinas el modo en que los elementos de seguridad comienzan a sembrar diversas armas y narcótico e incluso, se presume que sustraen diversa cantidad de dinero, la cual no fue reportada en los datos del inventario, siendo que uno de los apoderados de esta empresa denunció que hacía falta dinero, entonces ¿en manos de quiénes estamos? Y lo más preocupante es ¿a dónde va a parar ese dinero? Existen muchas conjeturas que no debiesen ser esclarecidas por la autoridad investigadora.

Y es que esta forma de actuar no es exclusiva de las autoridades de la Ciudad de México, las encontramos en diversos Estados, otro ejemplo lo podemos observar en el caso de Jesús y Lucía, los padres de familia que arribaron a un kínder en compañía de su menor hijo para inferir amenazas y golpes a una maestra de dicha institución, los cuales, fueron puestos a disposición por el delito de cohecho (ofrecieron supuestamente dinero para que no los detuvieran) y una vez que los pusieron en libertad por dicho delito, saliendo de las instalaciones en donde habían sido detenidos, se les ejecutó una orden de aprehensión ahora si por el delito proferido en contra de la maestra del kínder, fórmula perfecta.

Casos hay muchos, simplemente basta con hacer un recuento de las detenciones para percatarnos que la fórmula es la misma, sin duda, queda mucho por hacer, por parte del gremio jurídico denunciar aquellos actos en que nos percatemos de dicha circunstancia y por parte de nuestro papel de observadores sociales, hablar de ello para que los demás no piensen que las cifras de las Fiscalías son realmente número eficaces sobre sus casos de éxito.

Reconozcamos y señalemos cuando se debe.

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