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Feliz Día de las Madres (Buscadoras)

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Como cada año, en México se conmemoró el 10 de mayo “Día de las madres”, un festejo arraigado en lo profundo de la idiosincrasia del pueblo mexicano que de tiempo en tiempo se renueva, las variaciones en como celebran las personas se perciben desde lo comercial –donde antes se buscaba vender licuadoras como regalo para mamá, hoy se venden teléfonos móviles–, hasta las reflexiones acerca de la gestación o el significado de la maternidad no vinculado a lo biológico. El cambio de paradigma desafía los estereotipos y varía los significados de los roles históricamente asignados a la mujer, ya sea como “madre”, “abuela”, “hija”, “cuidadora”, en fin, el “papel” que la cultura predominante en un momento espacio tiempo les haya impuesto y lo que ahora se entiende por esas etiquetas, dando opción a romper con lo que en el pasado representaban o dándoles un nuevo sentido, simple y sencillamente desde la igualdad y el respeto a los derechos humanos. Hoy festejar el “Día de las Madres” dejó de ser ese retrato donde la vida de la mujer cobra sentido a través del hecho de gestar, tener un parto y “dedicarse a sus hijos”; hoy, el ser “hijas”, “madres”, “abuelas” adquiere un nuevo sentido cuando esas mujeres se dedican a buscar a sus desaparecidos.

En el presente, el arquetipo de la mujer dedicada al cuidado de la familia, cobra una nueva dimensión ante la oscuridad donde nos sume la impunidad y esa función de “cuidar a la familia” se extrapola, ahora también debe “procurar justicia” para sus víctimas y salir a buscar a los integrantes de la familia, quienes un día no regresaron. No se trata de casos aislados, excepcionales, o que obedecen a hechos particularizados, la desaparición de personas es permanente en México desde hace décadas y aventurarse a precisar su origen o su momento de mayor gravedad con toda exactitud en algún sexenio determinado, seria negligente de mi parte, lo cierto es que todos los gobiernos han fallado en dar una respuesta eficaz y eficiente al fenómeno delictivo de la desaparición.

Frente a una autoridad ausente porque geográficamente, no hay una instancia accesible en la cual ir a denunciar; o ante una autoridad carente de empatía o preparación para escuchar los hechos que alguien acude a denunciar, insensible a las palabras de la ciudadanía; o frente a una misma autoridad que actúa con miedo por amenazas ocultas de agentes criminales; o simplemente, ignorante de cómo actuar cuando hay una desaparición; una madre que busca a sus hijos, o una hija que busca a su papá, o una tía que se quedo con sus sobrinos mientras su hermana iba a trabajar y no regresó; las mujeres no tuvieron otra opción que tomar palas, sombreros para el sol, fotocopias con fotografías de sus familiares para salir a buscar, con claridad o mera intuición, pero, con una voluntad inquebrantable iniciaron su búsqueda y poco a poco, su conocimiento, técnica y empeño comenzó a dar resultados.

Con una voluntad de hierro y sin miedo a las consecuencias, primero solas y luego sumando aliadas, en este mismo momento en México, alguna mujer cansada de la indolencia de las autoridades o, mejor dicho, víctima también de un sistema que a veces provee impunidad y no justicia, se decide emprender acciones y a buscar verdad y justicia; se va uniendo a otras mujeres, otras madres o hijas que también buscan y se alegran igualmente cuando localizan al hijo de una, como si localizarán al hijo de todas.

El tiempo les ha traído a las “madres buscadoras” nuevas alianzas, quienes les apoyan con herramientas para excavar, con alimentos o agua para tomar; incluso con capacitaciones que les permiten convertirse en auténticas criminalísticas, quienes antes de dichas capacitaciones, ya habían desarrollado su propia metodología de investigación para buscar, rastrear y examinar fosas clandestinas; guardar registros y dibujos de los tatuajes o características físicas de los cadáveres para identificarles en algún momento; todo lo anterior, con la pericia que no muestran algunas autoridades.

Pero, hablando de paradigmas, existirá una afectación peor al paradigma del Estado “Democrático” de Derecho que, un Estado donde su elemento humano, en un momento esta presente y en otro, no, como si jamás hubiese existido la persona. La democracia no ese dispendio de dinero que se destina al aparato electoral, es un modo de ser del Estado donde su elemento humano, es decir, donde los seres humanos se reconocen igual dignidad y alcanzan el desarrollo que deciden en cada una de las facetas de su vida garantizado por una autoridad. En un Estado Democrático de Derecho no desaparecen los seres humanos. La situación resulta vergonzosa cuando el Estado reconoce y acepta el problema y da como respuesta un organismo dedicado a atender el fenómeno, y dicha entidad pública ni previene el fenómeno delictivo, ni localiza personas.

El fenómeno delictivo de la desaparición nos recuerda que, para encontrar soluciones, no basta la norma jurídico penal, la norma no es mágica, se suman a ella las demás ciencias penales para encontrar una solución integral al problema. Se debe contar con una política criminal que prevenga antes de sancionar, sean los sujetos activos particulares o agentes estatales.

Las madres buscadoras no solo “cuidan a su familia”, la buscan y, buscan justicia y verdad. Sin pretenderlo, acaban tomando en sus manos la procuración de justicia y viven en un peligro constante, con la única protección que les garantiza cubrir su rostro. Cada día salen a buscar, con la esperanza de localizar a alguien y ser “levantadas”, como ya les ocurrió a varias.

Sirva mi columna de esta quincena en Notitia Criminis, para reconocer a quienes, desde la academia, como lo hace Karina Ansolabehere, o desde el servicio público como lo hizo Karla Quintana Osuna, o desde el arte, como lo filmó la directora Teodora Ana Mihai en “La Civil” y, principalmente, alrededor del 10 de mayo, a todas las madres BUSCADORAS.

Gracias por tomarte el tiempo de leer.

Alberto Francisco Garduño. Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sus líneas de investigación son: derecho penal sustantivo, derecho de ejecución penal, derecho económico y derecho antidiscriminatorio.

X: @albertofco9

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