Inicio Escena del crimen Cárteles adoptan tácticas terroristas en Guanajuato; van 40 policías asesinados en 2023

Cárteles adoptan tácticas terroristas en Guanajuato; van 40 policías asesinados en 2023

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Especial

*El coche bomba de la semana pasada en Celaya mató a un elemento de la Guardia Nacional. Experto advierte que el estado podría enfrentar una situación como la de Colombia con el Cártel de Medellín

Por: Arturo Angel

La detonación de un coche bomba el pasado 28 de junio en Celaya, Guanajuato, que mató a un elemento de la Guardia Nacional y dejó otros nueve lesionados no es un hecho aislado. En los últimos tres años y medio grupos criminales han perpetrado, al menos, 25 incidentes y atentados con artefactos explosivos no solo contra grupos rivales sino también de forma directa contra las autoridades.

Se trata, de acuerdo con especialistas en seguridad, de agresiones con tintes terroristas que los grupos delictivos de la zona son capaces de implementar a partir del adiestramiento que han recibido de distintas fuentes, entre las que se encuentran guerrilleros y exmilitares provenientes de Colombia, con experiencia en operaciones bélicas incluso en medio oriente

Notitia Criminis publicó el pasado 2 de mayo que por lo metros tres excombatientes del Ejército Colombiano pagados como mercenarios participaron en la planeación y ataques en contra de una base de la policía municipal de Celaya en noviembre pasado, hecho que terminó dejando un saldo de cinco personas muertas.

De acuerdo con datos de la organización especializada en temas de seguridad Causa en Común, tan solo en 2023 suman 40 policías de todos los niveles que han perdido la vida como resultado de agresiones de grupos delictivos en Guanajuato. Se trata, por mucho, del estado más mortífero para las fuerza de seguridad.

La escalada de violencia en Guanajuato se agravó en 2019, cuando los asesinatos se dispararon hasta los 3 mil 558 casos, casi cuatro veces más que los registrados en 2015. En ese mismo año se reportó el primer atentado con un coche bomba en Irapuato, el cual dañó al menos 30 inmuebles en las inmediaciones, sin que hubiera personas lesionadas.

De forma paralela, dos artefactos explosivos más fueron hallados en ese mismo año, uno de ellos en las inmediaciones de la refinería de Salamanca que no detonó.

A partir de ahí los casos de este tipo han venido repitiéndose, sin que necesariamente todos se conozcan públicamente, como advierte el experto en seguridad y crimen organizado David Saucedo. Los que normalmente llegan a los medios, son aquellos donde hubo algún tipo de llamado de emergencia o donde desafortunadamente sí hubo una detonación con afectaciones materiales y humanas.

Por ejemplo, el 8 de marzo de 2020 un vehículo con una bomba detonó frente a una base de la Guardia Nacional en Celaya dejando daños materiales. A diferencia del ocurrido la semana pasada no resultaron agentes lesionados. En ese mismo mes otros dos artefactos colocados cerca de otra base policial y de una central de autobuses fueron abandonados sin que alcanzara a detonar.

Otro caso, donde sí hubo consecuencias fatales, ocurrió en septiembre de 2021 cuando un artefacto explosivo detonó en el interior de un restaurante durante la celebración de un cumpleaños en Salamanca.

Saldos y consecuencias

A lo largo del actual sexenio Guanajuato se ha mantenido como la entidad con la mayor tasa de homicidios del país. De acuerdo con cálculos del gabinete de seguridad se estima que hasta un 80 por ciento de los asesinatos que se cometen en el estado obedecen justamente a actividades del crimen organizado.

Ni remotamente las fuerzas de seguridad están a salvo de esto. Guanajuato es también el estado más mortífero para los policías de todos los niveles. De acuerdo con el recuento de Causa en Común tan solo entre el 1 de enero y el 22 de junio se registró la muerte de 39 agentes de seguridad como resultado de agresiones criminales, más del doble del saldo del estado que se encuentra en segundo sitio en este renglón (Zacatecas con 17 policías asesinados). A ello ya hay que sumar el caso del elemento de la Guardia Nacional que murió a causa del coche bomba del 28 de junio.

El diario Reforma publicó el viernes pasado que el uso de mercenarios colombianos ha propiciado estrategias mejor planeadas y más violentas en la entidad en contra de los agentes de seguridad y la población civil. De acuerdo con su información habría al menos unos 20 mercenarios contratados principalmente por el Cártel Santa Rosa de Lima que apoyan tanto en la capacitación de sicarios, así como directamente en sus actividades criminales.

Saucedo advierte que dicho grupo criminal ha echado mano de este tipo de mercenarios como en su momento también lo hicieron grupos delictivos en Michoacán. Lo anterior, en un intento por rivalizar en estrategias y poder con grupos delictivos como el Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual también se ha apoyado en desertores o veteranos de fuerzas armadas de otros países como los Kaibiles de Guatemala.

El especialista advierte que las acciones “narcoterroristas” como el uso de coches bomba no son una estrategia generalizada sino “tiros de precisión” ya sea para mandar un mensaje a la autoridad o para desestabilizar cierto territorio que esté en disputa o posesión con grupos rivales.

“Un acto de narcoterrorismo es aquel evento de alto impacto realizado por grupos de narco en donde se busca difundir terror, Porque, además, son hechos difundidos masivamente en medios y redes sociales. El objetivo consiste en obligar a las autoridades a dirigir sus estrategias contra un grupo rival o provocar un repliegue de estas. No buscan un objetivo político, ideológico o religioso. Su móvil es de naturaleza económico y criminal”, indicó.

En ese contexto Saucedo consideró urgente que tanto el gobierno del estado como el federal asuman como una posibilidad real el hecho de que este tipo de episodios y atentados puedan replicarse con mayor frecuencia y que el escalamiento de la violencia puede ser aún más prolongado. Solo así podrían prevenirse escenarios con los de otros países.

“En Colombia e Cártel de Medellín lanzo una oleada de ataques de narcoterrorismo en contra de las autoridades de seguridad pública y ciudadanos tratando de evitar la extradición de sus líderes. Creo que en México estamos muy cerca de ver episodios similares”, advirtió el especialista.

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