
Claudia Tacoronte Aguilera, mujer, estudiante de intercambio con 21 años de edad, de origen español llevaba aproximadamente un mes viviendo en Morelos cuando el sábado 12 de septiembre al hallarse en las inmediaciones de la Casa de la Cultura en Cuautla, fue herida en varias ocasiones con un arma blanca hasta privarla de la vida.
Vamos a lo jurídico, en el país hasta este momento existe un delito denominado feminicidio por cada Estado y uno Federal, es decir 33 figuras vigentes y bajo el de Morelos se estaría construyendo la acusación del imputado que milagrosamente ya está vinculado a proceso. Habrá 4 meses para que el Ministerio Público acuse dado el plazo que otorgó el juez.
El artículo 213 QUINTUS de su Código indica que comete el delito quien prive de la vida a una mujer por razones de género, son 9 fracciones: signos de violencia sexual, lesiones infamantes, mutilaciones o necrofilia, antecedentes entre la víctima y el victimario de violencia, vínculos de confianza o parentesco, relaciones de subordinación y superioridad, amenazas previas, incomunicación, exposición del cuerpo en sitio público, o explotación previa. La pena va de 40 a 70 años.
Si quisiéramos asimilarlo desde el derecho español, su Código Penal con última modificación del 9 de abril de este año, establece agravantes en su artículo 22, el feminicidio encajaría en cometer un homicidio por motivos de pertenencia al sexo femenino, o en relación al artículo 139 que es el asesinato con ensañamiento con pena de 15 a 25 años o permanente revisable. Esto sólo es para fines de comprensión porque España necesita un tipo penal propio para los crímenes con estas características.
Ahora bien, el caso de Tacoronte devela que el Estado Mexicano cuando se ve exhibido a nivel internacional, acelera las actuaciones, transcurrieron 5 días entre el asesinato, el hallazgo de un “video” que ubica al presunto autor y su detención este 17, semejante rapidez es inusitada. También a raíz del hecho se ha descubierto que desde febrero hay otras 4 mujeres víctimas estudiantes universitarias:
Kimberly Joselín Ramós Beltrán (18 años estudiante de Contaduría)
Karol Toledo Gómez (18 años estudiante de Derecho)
Aylin Fernández (estudiante de psicología)
Michelle Itzayna Fuentes Calderón (15 años estudiante de preparatoria)
Que haya tanta “convicción” en su culpabilidad como para exhibir al imputado a cara descubierta y amarrado, es que en México puede que sea o no, a ver cuál será la calidad de los datos de prueba, pero acá se trataba de entregar alguien a los medios a sabiendas que violan garantías, les aseguro que será argumento de su defensa y si fuere que efectivamente estuviéramos bajo la teoría de un feminicida serial entonces ya lo tenían ubicado y no se tomaron la molestia de asegurarlo antes.
Busque Usted cualquier caso de cuando se denunciaron las muertes violentas de mujeres en Ciudad Juárez, donde la investigadora Monárrez halló un patrón, pero en las víctimas: todas mujeres, trabajadoras, con dinero propio, con cierta fisonomía, mujeres consideradas desechables, de ahí los rasgos de brutalidad, de inferir dolor previo a la privación de la vida, como si fuéramos de usar y tirar dijo la periodista Esther Chávez Cano.
Porque esto, que inició hace 33 años es misoginia en su grado más extremo, no existen grandes factores criminológicos, nos encontramos ante una creencia completamente normalizada, común, es el sexo, el hecho material de ser una mujer, el riesgo más importante de vivir en México y el feminicidio como delito tiene una impunidad en torno al 90%, así el feminicida no viola, descuartiza, tortura o deja el cuerpo en un bote de basura porque este loco, sino porque puede, los habrá oportunistas o violadores, parejas o integrantes del crimen organizado, saben que no les va a pasar nada porque nosotras no valemos lo suficiente para ser protegidas.
Ahora lo político, Tacoronte les daría lo mismo si no fuera por su nacionalidad, está por verse si la entrañable amistad de nuestros mandatarios acabe siendo más importante que la vida de una cría.
Desde España, la Universidad de Granada y el Ministerio de Asuntos Exteriores no indagaron acerca de la violencia o la inseguridad, Lucía Exteberría relata algunas fechas de importancia: el 31 de enero de 2019 Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaum tuvieron un encuentro en Ciudad de México que continuó en 2022 con la Moncloa, y dieron con un convenio del 12 de junio de 2023 entre las universidades para intercambiar estudiantes.
En este año, para abril ambos mandatarios se reunieron a fin de refrendar estos acuerdos educativos y culturales, particularmente la Universidad de Granada revisó en junio el grado de seguridad de Morelos, Radio y Televisión Española señaló que Claudia fue la primera estudiante de intercambio.
Entonces hubo algo que no se miró o no se quiso advertir. ¿Qué fue? Es irrefutable que el gobierno mexicano tiene zonas del país sobre las qué perdió el control, pero además el feminicidio no es un fenómeno criminal que sea del interés de la presidenta de México.
El viernes desde Guanajuato dijo que el objetivo de su gobierno era lograr “cero impunidad” y dio promoción a una Ley General de Feminicidio que entregó en julio al Senado como la solución para que todas las fiscalías trabajen con el mismo tipo penal.
Sin embargo, al igual que Irene Montero la simulación de un tipo de progresismo que permea todas las instituciones y a los otros poderes de la República comulga con sacar la determinación del sexo del derecho, lo cual significa que en esa ley de carácter penal la víctima se describe cómo:
Mujer: a toda persona que se identifique como mujer
Dicha definición y el documento entero hace imposible de probar cualquier crimen de estas características, pero además destruye décadas de labor feminista porque el delito se lo debemos a investigadoras sociales como Marcela Lagarde y de los Ríos a quien de hecho tuvieron en las supuestas discusiones sobre el proyecto, lo que entendemos es que fue usada como otras para legitimar una idea absolutamente opuesta a los constructos teóricos que le dieron sentido.
Y voy más allá, no hay ministerio público en el país, ni fiscal en lado alguno que sea capaz de acreditar lo que una persona “se sentía” al estar siendo asesinada. Por consiguiente, la propuesta de Claudia Sheinbaum demuestra una intención deliberada de borrar a las mujeres víctimas de la estadística, porque ya no hablaríamos de feminicidio sino de un homicidio cualquiera y tan mal tipificado que los Estados se irán por su código penal.
En otras palabras, el asombro está en descubrir que la primera mujer con el cargo de presidenta odie tanto al sexo femenino. La otra prueba es que no le advirtió a España como estamos.
En 2024 Morelos contó 50 feminicidios, aunque en el apartado de “Otros delitos contra la vida” donde no se desagrega el sexo hubo 616, curiosamente en 2025, el feminicidio bajó a 37 y en el cajón de sastre de la estadística hubo 529. Ahora, hasta julio de 2026, se registran 20 feminicidios y 476 de “Otros”.
En la incidencia delictiva y llamadas de emergencia que las entidades reportan al Centro Nacional de Información, México reconoce el inicio de 380 carpetas de investigación en todo el país, Morelos ocupa el sexto lugar a nivel nacional con 21, de esas víctimas 9 tenían entre 18 y 29 años de edad y Cuautla es el municipio número 17 entre los primeros 20 a nivel nacional donde se concentra el 33.9% de los feminicidios.
Si el Ministerio de Exteriores, o Pedro Sánchez o la misma Universidad de aquel país hubiese indagado, en cosa de 24 horas encontraría los documentos de solicitud de Alerta de Violencia de Género que datan de mayo de 2014 sobre Morelos, donde una asociación civil manifestó:
“En Morelos hay feminicidio y existe violencia sistemática contra las mujeres. No se respeta el derecho de las niñas y las mujeres a una vida libre de violencia, Los homicidios de niñas y mujeres son un problema grave e inadmisible, son parte de la violencia feminicida como culminación de la violación de sus derechos humanos y evidencian la ruptura del Estado de derecho en Morelos y en todo el país”.
Desde entonces Cuautla era el segundo municipio con más feminicidios y la declaratoria de 2015 lo incluyó junto con otros 7 para medidas de Seguridad, Prevención, Justicia y Reparación.
Aunque en España misma se están presentando algunos casos similares la crisis de violencia feminicida que atraviesa México lleva una evolución sin pausa ni atención desde 2018 a la fecha, por ello hoy explico nuestra realidad para ese país y la complicidad que yace en los acuerdos que condujeron a la víctima aquí porque con la información veraz, nadie enviaría a ninguna mujer.
















